Día Nacional de la Prevención contra el Síndrome Urémico Hemolítico

Día Nacional de la Prevención contra el Síndrome Urémico Hemolítico

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El Senasa realiza acciones de control que le son propias para prevenir la enfermedad y difunde recomendaciones ante la población.

Día Nacional de la Prevención contra el Síndrome Urémico Hemolítico

Con el objetivo de generar conciencia sobre el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) y la forma de prevenirlo la Ley 26926, estableció el 19 de agosto como Día Nacional de Lucha contra esa enfermedad, recordó el Servicio nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

El SUH constituye la principal causa pediátrica de insuficiencia renal aguda y la segunda de insuficiencia renal crónica. Según información del Ministerio de Salud de la Nación, esta enfermedad es responsable del 20% de los transplantes de riñón en niños y adolescentes.

El SUH es una enfermedad endémica y grave que se transmite por alimentos contaminados por varias cepas de la bacteria Escherichia Coli, productora de una toxina que suele estar presente en la materia fecal de animales y personas.

En nuestro país la distribución de los casos no se produce de forma homogénea. Existen algunas zonas en donde es necesario poner un énfasis especial en la comunicación de las medidas de prevención.

Diversos factores favorecerían la incidencia de esta patología, entre ellos la elaboración de alimentos que responden a pautas culturales, la realización de actividades en el ámbito rural, la exposición al ganado, al ambiente y las aguas recreacionales.

Es importante tener en cuenta que el SUH afecta particularmente a niños, ancianos y aquellos que –por padecer otras enfermedades– tienen su sistema inmunológico deprimido. Por eso, en casos extremos puede llegar a provocar la muerte.

Los alimentos con mayor riesgo de portar esta bacteria son la carne, los vegetales frescos (hortalizas) y los lácteos. Para evitar la contaminación se debe cocinar bien la carne hasta la desaparición de jugos rosados, lavar con agua segura los vegetales que se consumen crudos –como la lechuga y el repollo– y se debe evitar el consumo de leche sin pasteurización o productos elaborados con leche sin pasteurizar.

La bacteria es parte de la flora normal del tracto digestivo del ganado, lo que representa un riesgo en las faenas realizadas en condiciones de higiene deficientes. Además, al sobrevivir en la materia fecal puede contaminar los productos de huerta cuando se utilizan aguas contaminadas para el riego y fertilización; y la vestimenta y calzado de quienes realizan tareas rurales o visitas a los campos.

Manifestaciones de la enfermedad
El SUH puede presentarse a través de los siguientes síntomas en las personas: fiebre, vómitos y diarrea, sangre en las heces, irritabilidad, debilidad y letargo, falta de producción de orina, palidez, hematomas, hemorragias subcutáneas en forma de pequeños puntos rojos (petequias) y coloración amarillenta de la piel (ictericia).

Ante la presencia de alguno de estos síntomas en menores de 5 años – pueden estar acompañados de fiebre – se recomienda llevarlos inmediatamente a la consulta médica.

Una vez diagnosticado el SUH, un especialista propiciará lo que se denomina “tratamiento de soporte” a fin de contrarrestar los síntomas, en función de la edad, del nivel de gravedad y de la tolerancia a los medicamentos de cada paciente.

Además de las tareas de control que le son propias, el Senasa participa, junto a otras instituciones provinciales y nacionales, en tareas de difusión sobre el SUH que tienen como objetivo contribuir a la reflexión y revalorización de los hábitos de diferentes públicos para aportar a mejorar la calidad de la salud de la comunidad.

Medidas de prevención
El síndrome urémico hemolítico representa una enfermedad grave pero prevenible. De ahí la importancia de que la comunidad incorpore en los hogares las medidas necesarias para cuidar la salud de los consumidores.

Por eso, el Senasa recomienda:
- Adquirir productos de origen animal y vegetal en establecimientos que reúnan las condiciones de higiene y habilitación necesarias.
- Lavarse las manos muy bien con agua y jabón siempre: después de ir al baño, de cambiar pañales, de manipular alimentos crudos (carnes y verduras), de trabajar la tierra, de volver de la calle; y antes de cocinar y comer.
- Lavar cuidadosamente frutas y verduras con agua segura.
- Cocinar muy bien las carnes (especialmente la carne picada hasta la desaparición de jugos rosados).
- Utilizar distintos utensilios de cocina para la carne cruda y para la cocida, y evitar el contacto entre estas.
- Consumir leche, derivados lácteos y jugos de frutas pasteurizados.
- Consumir agua potable. Ante dudas sobre la calidad del agua, se recomienda hervirla o agregarle dos gotas de lavandina por litro de agua, agitar y dejar reposar 30 minutos antes de ingerirla.
- Conservar la cadena de frío de los alimentos que lo requieren.
- Conservar los alimentos frescos y cocidos en la heladera.
- En caso de trabajar en el campo, extremar las medidas de control sobre la vestimenta e higiene personal para prevenir la contaminación del ámbito familiar.
- Evitar que los niños menores de 5 años consuman chacinados y carnes de faenas caseras.

El SUH constituye la principal causa pediátrica de insuficiencia renal aguda y la segunda de insuficiencia renal crónica. Según información del Ministerio de Salud de la Nación, esta enfermedad es responsable del 20% de los transplantes de riñón en niños y adolescentes.

El SUH es una enfermedad endémica y grave que se transmite por alimentos contaminados por varias cepas de la bacteria Escherichia Coli, productora de una toxina que suele estar presente en la materia fecal de animales y personas.

En nuestro país la distribución de los casos no se produce de forma homogénea. Existen algunas zonas en donde es necesario poner un énfasis especial en la comunicación de las medidas de prevención.

Diversos factores favorecerían la incidencia de esta patología, entre ellos la elaboración de alimentos que responden a pautas culturales, la realización de actividades en el ámbito rural, la exposición al ganado, al ambiente y las aguas recreacionales.

Es importante tener en cuenta que el SUH afecta particularmente a niños, ancianos y aquellos que –por padecer otras enfermedades– tienen su sistema inmunológico deprimido. Por eso, en casos extremos puede llegar a provocar la muerte.

Los alimentos con mayor riesgo de portar esta bacteria son la carne, los vegetales frescos (hortalizas) y los lácteos. Para evitar la contaminación se debe cocinar bien la carne hasta la desaparición de jugos rosados, lavar con agua segura los vegetales que se consumen crudos –como la lechuga y el repollo– y se debe evitar el consumo de leche sin pasteurización o productos elaborados con leche sin pasteurizar.

La bacteria es parte de la flora normal del tracto digestivo del ganado, lo que representa un riesgo en las faenas realizadas en condiciones de higiene deficientes. Además, al sobrevivir en la materia fecal puede contaminar los productos de huerta cuando se utilizan aguas contaminadas para el riego y fertilización; y la vestimenta y calzado de quienes realizan tareas rurales o visitas a los campos.

Manifestaciones de la enfermedad
El SUH puede presentarse a través de los siguientes síntomas en las personas: fiebre, vómitos y diarrea, sangre en las heces, irritabilidad, debilidad y letargo, falta de producción de orina, palidez, hematomas, hemorragias subcutáneas en forma de pequeños puntos rojos (petequias) y coloración amarillenta de la piel (ictericia).

Ante la presencia de alguno de estos síntomas en menores de 5 años – pueden estar acompañados de fiebre – se recomienda llevarlos inmediatamente a la consulta médica.

Una vez diagnosticado el SUH, un especialista propiciará lo que se denomina “tratamiento de soporte” a fin de contrarrestar los síntomas, en función de la edad, del nivel de gravedad y de la tolerancia a los medicamentos de cada paciente.

Además de las tareas de control que le son propias, el Senasa participa, junto a otras instituciones provinciales y nacionales, en tareas de difusión sobre el SUH que tienen como objetivo contribuir a la reflexión y revalorización de los hábitos de diferentes públicos para aportar a mejorar la calidad de la salud de la comunidad.

Medidas de prevención
El síndrome urémico hemolítico representa una enfermedad grave pero prevenible. De ahí la importancia de que la comunidad incorpore en los hogares las medidas necesarias para cuidar la salud de los consumidores.

Por eso, el Senasa recomienda:
- Adquirir productos de origen animal y vegetal en establecimientos que reúnan las condiciones de higiene y habilitación necesarias.
- Lavarse las manos muy bien con agua y jabón siempre: después de ir al baño, de cambiar pañales, de manipular alimentos crudos (carnes y verduras), de trabajar la tierra, de volver de la calle; y antes de cocinar y comer.
- Lavar cuidadosamente frutas y verduras con agua segura.
- Cocinar muy bien las carnes (especialmente la carne picada hasta la desaparición de jugos rosados).
- Utilizar distintos utensilios de cocina para la carne cruda y para la cocida, y evitar el contacto entre estas.
- Consumir leche, derivados lácteos y jugos de frutas pasteurizados.
- Consumir agua potable. Ante dudas sobre la calidad del agua, se recomienda hervirla o agregarle dos gotas de lavandina por litro de agua, agitar y dejar reposar 30 minutos antes de ingerirla.
- Conservar la cadena de frío de los alimentos que lo requieren.
- Conservar los alimentos frescos y cocidos en la heladera.
- En caso de trabajar en el campo, extremar las medidas de control sobre la vestimenta e higiene personal para prevenir la contaminación del ámbito familiar.
- Evitar que los niños menores de 5 años consuman chacinados y carnes de faenas caseras.